Es verdad que los bucles existen, que creamos nuestros agujeros negros cuando estamos cansados de pulular por una galaxia que se nos queda ya pequeña en su inmensidad, que los límites ondulados no nos entusiasman, que sólo los embaucadores salen gloriosos de sus madrigueras, que no nos tomamos en serio y así la gente nos miente y luego entramos en crisis, pero si no creemos ni creamos en nosotros cómo no va a acabar todo esto en desilusiones, indignación, infelicidad y rabia. Sin acudir a las utopías, y al "todo es posible", creo en una fuerza congénita e ignífuga que se crea cuando todos estos protones y neutrones que perdemos por la boca se juntan en la estratosfera, una fuerza que de querer recogerla y usarla, acabaría con los demonios que Biedma descubrió y que desde entonces nos han sido metidos con calzo. Nosotros decidimos, pero, en realidad, nos es más fácil no decidir, más cómodo que nos lo den hecho, menos cansado el quejarse desde el sofá, más idealista creer que por la mañana todo será distinto. Pero te levantas y no lo es, y llegará un día que te des cuenta que es verdad que los bucles existen.
lunes, 20 de junio de 2011
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