Parece que la etapa de sueños catastróficos ha vuelto, bueno, no sé si realmente se pueden considerar catástrofes lo que ocurre en ellos, pero desde luego para mí lo son: entre otras cosas suponen unas ojeras que no se tapan ni con maquillaje y una pérdida de tiempo constante. Un momento tras otro mi cabeza elucubra el motivo de estos sueños, su significado, la relación con ayer y hoy. Son una serie de infortunios que superan la realidad pero nunca mi mente, claro que, ¿qué es mi mente si no mi realidad? En este rincón oscuro de mi cuerpo debe haber alguna tuerca suelta u oxidada, o ambas cosas, qué sé yo. Dirigir todas estas escenas durante mis horas de sueño me agota. Me tengo que encargar de todo, hago los cástings, preparo los guiones y ruedo en tan sólo minutos (no creo que lleguen a horas) los relatos de doble, triple (o nada) sentido. Es posible que en algún momento te haya dirigido a ti, tal vez esta noche pasada, la misma noche que me apuñalaron.
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