Si. Me estiro en la cama a la hora de dormir, como todo el mundo. Y si, ya lo sé, todo el mundo duerme con una almohada. Pero es que yo no tengo una almohada normal y corriente. Me he dado cuenta después de meses, bueno tal vez años y todo, que se trata de la butxaca de Doraemon, del bolso de Mary Poppins, de la ventana de Peter Pann. Si, verás, cuando quiero algo mágico, irreal, sobrenatural, solo tengo que buscar en la almohada. De hecho ni si quiera tengo que buscar, tan solo tengo que reposar la cabeza allí un rato, et voilá! Bueno alomejor piensas que mi almohada es como la tuya, entiendo que lo pienses, y no quiero romperte la ilusión, pero no. Es que a mi a veces me da miedo la almohada, estoy segura que a Mary también le daba respeto meter la mano en el bolso, dios sabe qué cosas debía llevar ahí dentro que le podían arrancar una mano, cómo las aspas del casquet volador!! Enfin, déjame que descanse un poco y otro día te explico mejor lo de la ventana a la que me asomo cada noche.
Dulces sueños.
Dulces sueños.
