sábado, 6 de diciembre de 2014

Meta historia

A distorted reality is now a necessity to be free - Elliott Smith


Rebeca, con lápiz y papel, empieza su narración sobre lo cierto, sobre su historia. Yo, y tu, lo leemos a oscuras pero con una luz que, aunque tenue, llega a iluminar lo suficiente para no tener que forzar la vista. Sentimos angustia y consternación a lo largo del relato, sentimos lo mismo que ella ha sentido y pensamos en tenderle la mano; pobrecita, Rebeca. Ya no es solamente lo que es, si no que la conviertes en una heroína, lo es para mi, y para ti, por que su historia, su vida, no es para menos. Entonces a Rebeca, en su casa, se le escapa una carcajada mientras que tu, en la tuya, notas un pinchazo en el pecho. Te asustas, piensas que empiezas a pasar por lo mismo que ha pasado Rebeca, te encuentras atrapado en esa historia, en esa narración, y no es hasta que ella te susurra que todo lo que te ha contado hasta ahora es mentira cuando tú te das cuenta que Rebeca, ahora una araña, te ha atrapado en su red y ha jugado contigo, y conmigo, golpeando el capullo en el que nos ha enredado. En ese preciso momento sientes como la angustia te sube por la garganta, notas como la decepción se posa en tus hombros. ¿Cómo es posible que no hayas dudado ni un momento sobre aquello que leias? ¿Cómo has podido sucumbir a una trampa tan antigua? Tomar la narración como verdad absoluta es algo de principiantes, y tu, querido amigo, acabas de demostrar ser uno. Al caer en la cuenta vuelves a notar un pinchazo en el pecho, esta vez porque empiezas a pensar en todas las Rebecas que han pasado por tu vida, y te sobrecoge el no saber cuántas quedan todavía por pasar. Ahora lo que sientes es un escalofrio al ver como la realidad y la ficción duermen juntas en la misma cama, de la misma manera que lo hacen la verdad y la mentira, o la luz y la oscuridad. Te duele el estomago. En inglés por lo menos hay dos términos distintos para referirse a la historia del mundo (history) y la de ficción (story). Pero al pensar en esto te das cuenta de que en el termino ingles la realidad [history] esta formada a excepcion de una letra por el termino referente a la ficcion [story]. Parece que por alguna razón encuentras cierto alivio en esto. Rebeca creó su historia, en la cual tu no eras más que un personaje de relleno. Pero ahora hay un cambio de roles. Te toca a ti ponerte manos a la obra y escribir la tuya; nunca es demasiado tarde para una buena historia.

jueves, 27 de marzo de 2014

Por las ramas


Cállate, pensó. No digas nada al respecto, se dijo. En silencio las cosas duelen menos y hablar cuesta demasiado; es una actividad sobradamente asertiva que no logra dominar. Además, llevar el control de una conversación es agotador y requiere un grado de imposición que se le escapa. Así que lo dejó de ir. Pensó que por la mañana aquellas contingencias dejarían paso a una realidad robusta que alejaría los pájaros que tiempo atrás anidaron en su cabeza. 
Ese día fue ayer, y siempre será mañana.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Courtains with flowers

Si. Me estiro en la cama a la hora de dormir, como todo el mundo. Y si, ya lo sé, todo el mundo duerme con una almohada. Pero es que yo no tengo una almohada normal y corriente. Me he dado cuenta después de meses, bueno tal vez años y todo, que se trata de la butxaca de Doraemon, del bolso de Mary Poppins, de la ventana de Peter Pann. Si, verás, cuando quiero algo mágico, irreal, sobrenatural, solo tengo que buscar en la almohada. De hecho ni si quiera tengo que buscar, tan solo tengo que reposar la cabeza allí un rato, et voilá! Bueno alomejor piensas que mi almohada es como la tuya, entiendo que lo pienses, y no quiero romperte la ilusión, pero no. Es que a mi a veces me da miedo la almohada, estoy segura que a Mary también le daba respeto meter la mano en el bolso, dios sabe qué cosas debía llevar ahí dentro que le podían arrancar una mano, cómo las aspas del casquet volador!! Enfin, déjame que descanse un poco y otro día te explico mejor lo de la ventana a la que me asomo cada noche.
Dulces sueños.

viernes, 23 de agosto de 2013

Fin del mundo.



 No estoy muy segura sobre el desencadenante de todas las catástrofes que tienen lugar en mis inconscientes alucinaciones, casi delirios, nocturnas. No leo, ni miro, ni escucho libros, películas o historias relacionadas con el apocalipsis, de ahí mi perplejidad ante tanta insistencia. Bueno, la pasada noche la cosa resultó ser que un grupo de amigos me niega darme comida ante el inminente fin, me escapo en un brote de neurosis puro, salgo corriendo y veo que un avión que vuela muy bajo se dirige a una montaña que hace de límite de la ciudad. Al parecer el piloto no vio la montaña hasta que la tenía a dos metros, por lo que para sobrevolarla tuvo que ponerse en vertical, lo que resultó en el vuelque de la máquina sobre la ciudad. A escala creo que el avión era igual de grande que la ciudad, por lo que media ciudad quedó bajo este. Yo corrí la suerte de quedarme justo bajo la cabina, que al hacer esa forma cónica me salvó del aplastamiento. Aturdida por todo lo que había pasado en tan poco rato, veo bajar a la piloto con algo bajo el brazo. Salía sin ningún rasguño y con aparente felicidad (o eso intuyo por mi encrespamiento). Mientras ella caminaba de manera solemne yo, un tanto alterada, la seguía y le decía "es que no tienes vergüenza o qué?", acusándola de todo lo sucedido. Ella, me enseña lo que lleva bajo el brazo y no es nada más que un espejo. Lo entendí todo. Al ver tu propio reflejo mientras acusas, te conviertes en el acusado y, por culpabilidad, asumes la acusación. Pero yo, que soy muy lista (en los sueños únicamente), me dispuse a decir a todo el mundo al que ella se acercaba: "NO MIRES EL ESPEJO! ES UNA TRAMPA". Y ahí se quedó la cosa, sin saber qué pasa con esa mujer, el espejo, mi grupo de amigos ni la ciudad. Soy la salvación personificada. Me merezco un premio Nobel. 

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Whisper to me, my tragic end
but don't give me your savior

martes, 16 de abril de 2013

El síndrome del nido vacío y la bipolaridad de Lesley Gore





Leí por internet y vi en un documental que la gente que tiene de manera regular y continua sueños desagradables y destructivos, es gente que tiene una probabilidad, digamos que alta, de padecer depresiones en un futuro. De hecho, según decían son "pacientes" a los que se les considera "soñador clínicamente deprimido". Y entonces yo me dije un, "ahí va!", y si ya me molesta eso de vivir por las noches una vida paralela destructiva a lo The Road (sí, porque además cuando me despierto me duele la cabeza, eso si no me despierto llorando hundida en el episodio dramático que ha tocado esa noche, o si no estoy tan enfadada con el sueño que me acabo enfadando con la gente de verdad, sin que tengan culpa ninguna.), el hecho de verme en un futuro emo no me gustó para nada. Así que pensé que antes de ir a dormir todo debía ser "sunshine, lollypops" y nada de ver programas de cocina porque usan unos cuchillos muy grandes y aceite muy caliente y, en fin,  no quiero volver a matar a nadie así (sí, qué pasa, he asesinado en mis sueños). El caso es que hace ya como tres días que duermo del tirón, me despierto cuando toca y ya no hay drama por las noches. Estoy descansada y igual es verdad que no tengo dolor de cabeza, pero, no se, es como que mi subconsciente me está engañando; lo mismo se ha ido al INEM y me ha mandado a freír espárragos. El caso es que siento como que no soy tan interesante sin esos delirios nocturnos, así no llegaré a escribir ningún libro de autoayuda sota título "Cómo superar tus pesadillas y hacerte BFF de Freddy Krueger". Para qué queremos vivir la vida en paz y armonía constante con lo aburrido que puede llegar a ser eso. Yo necesito mi buena dosis de dopamina, para lo bueno y para lo malo. A fin de cuentas, sería absurdo que fuesen unos científicos que no conozco de nada quienes decidiesen el nivel de felicidad, miedo, o drama que debo tener en mi vida





martes, 4 de diciembre de 2012

the odds



¿Qué le pasa al león cuando a la jirafa se le borran las manchas? Pues nada, porque el león no es una jirafa, y nunca lo será. ¿Qué le pasa a la jirafa cuando se le borran las manchas? Que se cree que está un paso más cerca de ser un león. Pero ni lo es, ni nunca lo será. Y, ¿cuál es el problema?, que cuando una jirafa cree que puede llegar a ser un león, deja de actuar como una jirafa para hacerlo tal que el león. Y eso, no para el león, pero si para el resto de la sabana, es una gran putada.

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  jails in search of prisoners...

 

martes, 16 de octubre de 2012

La soledad en un centro comercial. (2/2)



Tenía frío, así que se dirigió a la zona de moda en busca de algo con qué abrigarse. Podría haber cogido una bata, un jersey o una sudadera, cualquiera de ellos de hombre; pero eso es algo que ya hace cada día, y uno no se queda cada día encerrado en un centro comercial. Sí, sería una pena desperdiciar una oportunidad así con tales monotonías. Se acercó al pasillo señalado por un gran cartel rosa bajo título "moda mujer". Quería algo hortera, quería lentejuelas, hombreras, un color caqui, con puños cerrados, incrustaciones tal vez. En su lugar encontró un suéter color violeta, un violeta apagado. Era realmente suave, una suavidad que de golpe lo llevó a su niñez; el momento que más ansiaba durante el día eran las 5 de la tarde, para salir corriendo del aula y abrazarse al regazo de su madre, que lo esperaba allí, en la puerta, con un bollo de pan y una chocolatina en la mano. Aquella chocolatina hacía que olvidara todos los golpes que había recibido a lo largo del día por parte de Pedro y Jesús. Violeta, Lila, Malva. El color malva, las malvas, siempre le recuerdan a los funerales. Es suave pero a la vez tiene algo inquietante ese jersey. De golpe se ve en medio del funeral, ese momento de todo funeral en el que sientes que estás en tu propio entierro, y ves a toda esa marabunta de gente que no conoces, pero que solo profieren encomios sobre ti. Ese momento en que tu familia se desvive por ti;  ahora, pero se desviven por ti.  Ese momento en el que tienes todas las flores que no recibiste en tu cumpleaños, que no te regalaron ninguna de tus parejas. Todas las flores que plantaste y por falta o exceso de agua, murieron, como tú, como el que está allí dentro. Si, y justo ahí, en el pasillo de "moda mujer", estaba muerto. Lo estuvo un largo rato, hasta que decidió estar vivo. Y es que creer una cosa u otra es realmente importante; podríamos incluso decir que se trata de una cuestión de vida o muerte; eres quién crees que eres, así que al final lo importante es creer que eres alguien o algo importante, o por lo menos, creer que estás vivo. De no ser así, si no te montas un buen personaje y  te tienes que conformar con ser quien realmente eres, estás perdido; es decir, muerto. Pero él decidió estar vivo, y recordó que necesitaba una nueva tarjeta de memoria para la cámara. De camino al pasillo de " fotografía e imagen" se acordó de que la batidora no le iba muy bien últimamente. Media vuelta y tres pasillos más tarde, en "material escolar y oficina", cogió una libreta y un bolígrafo  y empezó a hacer una lista con todas las cosas que tenía que comprar. Tan solo veinte minutos antes había creído que se encontraba ante la muerte; tardó ese mismo rato en darse cuenta que se encontraba en un centro comercial.