martes, 14 de septiembre de 2010

it's all right, it's all wrong


Y mientras todo y nada pasa, yo estoy ahí, sentada en la arena, observando el sol con los ojos cerrados, escuchando las historias que susurran las olas mientras rompen contra las rocas que separan las pequeñas calas en forma de U. Parece que hablan sobre el vaivén de su ser, comentan que no logran estabilizarse, que nunca mecen los mismos peces, nunca chocan contra las mismas rocas ni acarician la misma arena. Oigo como se quejan de no poder agarrarse a nada, no quieren seguir siendo una amenaza para pequeños veleros, pero saben que son olas y que, como tal, con calma no existen. Por un momento pienso sobre lo que debe significar ser tan intermitente como una ola; ser agua y espuma y poder crear esa música cuando te enfadas y te pegas contra las rocas sin tan solo salir lastimada. Pero de golpe, alguna nube- o eso intuyo- tapa el sol y mis ojos, todavía cerrados, ya no reciben pantallazos amarillos; ahora todo recobra una tonalidad más tenue y rojiza. Entonces pienso en la vida de las olas de noche, y en ese instante me asusto porque presiento un cielo que descarga turbadores rayos y fragosos truenos; rápidamente abro los ojos y, por fortuna, me tranquilizo. Es de día, el agua está serena, el cielo despejado, no estoy a la deriva; hay alguien a mi lado. Ahí es cuando mi corazón deja de palpitar de manera frenética silenciando mi respiración. Y aunque ahora no se escuchen mis constantes vitales, yo sigo viva y sentada en la arena. 


Confusion will be my epitaph.
As I crawl a cracked and broken path
If we make it we can all sit back
And laugh

martes, 7 de septiembre de 2010

sobre el vuelo de las tórtolas


Imagino que me despierto por la mañana temprano con el cantar de los pájaros que migran hacia más el sur. Las sábanas están revueltas y, aunque hace sol y calor, el aire fresco que entra por el ventanal de madera me da esa sensación de frescor que tanto adoro. Del viento, las cortinas blancas no paran de sacudir y, aunque lo hacen suavemente, yo sufro por el jarrón de lirios que hay en la cómoda. Me levanto  (porque todavía estaba en la cama ) y cambio el jarrón de sitio; con lo que se agradece esa brisa no pienso cerrar la ventana. Descansada aunque dormida voy hacia la cocina de azulejos desiguales y pongo la vieja cafetera bien cargada en el fuego, y al lado pongo la parrilla para tostar un poco el pan de ayer, que hoy Lola no hace pan porque su hijo mayor se casa. Saco el vaso de café en una mano - le pongo dos cucharadas de azúcar y dos dedos de leche, está muy caliente así que lo llevo agarrado con un trapo de cocina - y el plato con las tostadas, previamente impregnadas en aceite, a la mesa del patio. Me siento, serena, hago pellizcos de las tostadas y los echo al vaso de café. "Pan tostaito migaito con café" digo en voz alta, recordando las palabras que dice siempre mi abuela materna. Con las manos llenas de café y aceite meto el trozo de pan en la boca  cerrando los ojos para saborearlo, oyendo de fondo los molinos (porque hoy sopla levante y no paran sus aspas ni un segundo), pero entonces una mosca no para de revolotear por mi cara, y abro los ojos y me ofusco porque en el pan hay otra mosca. De fondo escucho unas vacas mugir, un mugido que se acerca más, y reconozco que es el llanto de las vacas que les han quitado a sus terneros, como cada año por esta fecha, lo que significa que me tiraré dos noches sin poder dormir porque las vacas no pararán de mugir, es decir, de llorar. Y entonces suspiro, porque me doy cuenta que ni aquí ni allí; uno nunca está a gusto.


mulatillos a cascoporro


miércoles, 1 de septiembre de 2010

pocas luces



(...)Qué más da que tengamos un trayecto si vamos con las luces apagadas? Y tu , que tienes las luces encendidas, de que te sirven si no sabes hacia donde alumbrar? Entre ciegos y deslumbrados el mundo se encuentra ofuscado, se revuelca cada noche cuando dormimos y nos grita en la oreja que nos vayamos, que no valemos la pena y que nuestro egocentrismo y la estructura piramidal que seguimos está acabando con él, y el mal karma – que es finito- se le ha acabado de tanto usarlo. Y yo, aquí, aburrida de esperar que el futuro nunca llegue y temiendo que cada día futuro que dejo en el pasado será igual al que le precede y no se distinguirá del que le siga.(...)











and one day we will die and our ashes will fly in an aeroplane over the sea...but for now we are young let us lay in the sun and count every beautyful thing we can see...