No sé que tiene pero lo tiene, y por eso me conforta, y al volver a escucharlo me reconforta. Suena simple, puede parecer vacío, tan vacío como algo que se llenó demasiado;algo que yo, en lugar de ver su ausencia, veo lo que allí un día hubo. Veo el vaso encima de la mesa y no me preocupa si está medio lleno o medio vacío, me preocupo de si lo que hay dentro me gusta y para saberlo, solo me queda una cosa, beberlo. Y si me gusta y se acaba, puesto que estoy en un bar, pido otro. Puesto que no estás en un bar, te vistes (puesto que no estás vestido) y vas a la tienda, coges el más barato (puesto que no tienes un duro) y vuelves a tu casa a llenar el vaso y volver a beberlo, puesto que te ha gustado. Y yo no estaba hablando de bebida, estaba hablando de música, de 1900, y no sé que pasa que irremediablemente todos los temas me llevan a la bebida. Me dejo llevar por el tópico y no me gusta (de este vaso no bebería, no tocaría esa trompeta, y ni hablar de los acordes, que seguro necesitaría una cejilla y yo las únicas cejillas que sé dominar son las que tengo encima de los ojillos). Pero vuelvo al tema de lo simplón, que está infravalorado, y lo simple es bonito precisamente porque ahora todo se quiere sobrecargar, estamos en lo moderno y lo moderno es barroco, en tanto que se adorna todo. Prefiero tener una estantería vacía que lleva de libros que no me gustan, prefiero hablar con alguien con quien no comparta afinidades que con alguien que me diga - "el último no tiene nada que ver con los primeros, está vacío" - (como mi alma, pienso yo, como tu mente, pienso yo, como mi vaso) "Me voy a por otra birra" - contestaré.
Elucubrar un discurso que nunca se va a producir puede parecer una tontería; a mi me entretiene.
http://www.youtube.com/watch?v=uE4Od4yeLZ0
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