El mundo era más bonito en blanco y negro. El mundo era más bonito cuando era mundo. La vida era más fácil cuando era vida y no el guión de una película de Hollywood. Eran más noches las noches cuando las únicas luces que brillaban eran las de los fanales que alumbraban las avenidas adoquinadas, cuando en el cielo aún centelleaban las estrellas en un amarillo fulgurante, cómo el del sol de las doce, sol que ahora, que vives en un mundo que no es mundo, no te paras a observar. Llevas lentes oscuras para que todo contraste se suavice, para que el día sea más homólogo a la noche y las luces sean menos luces o menos amarillas y más blancas y que así resalten sobre la oscuridad que las envuelve. Apagas las luces para ver el mundo en blanco y negro, para que sea más mundo. Pero por mucho que lleves esos quevedos, todo sigue pareciendo igual de disonante e inapetente. Todavía no te has dado cuenta que por mucho filtro que pongamos, nuestros ojos ya no son ojos que ven, son ojos que permutan ese palimpsestos en el que se ven encerrados. Constante, frenético.
lunes, 27 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
La tristeza de las guapas
"Con mayor frecuencia, si no fuese así, el asunto resultaría más alegre; pero con las muchachas hace falta la nota triste; no es que la tristeza les guste - por lo menos, eso dicen -, pero aparece con ellas. Con las guapas. De las feas no hay nada que decir, ya es suficiente con que existan. Por otra parte, todas son guapas."
Otoño en Pekín, B. Vian.
jueves, 16 de febrero de 2012
filigranas
Mientras unas cuerdas se afinan, otras se encuentran perdidas en una disonancia temporalmente perpetua que las hacen, cuando menos, especiales. Han dado ya tantas vueltas que ahora, vayan hacia un lado u otro, suenan de la misma manera, aunque ese mal oído mío no me permite descifrar si se trata de un la, un si, o un no. De lo poco que las he mirado en este tiempo están ya herrumbrosas, y por que esa herrumbre no pase a la yema de mis dedos, me espero a algún momento en que se restauren; o que una mano ajena, temeraria, vigorosa, me haga el tremendo favor de reemplazarlas. Ya una vez se cambiaron las cuerdas por otras mejores, pero yo que no entiendo de esto, que no entiendo de aquello, las sigo viendo iguales. Si no resuelvo tocarla, si no resuelvo tocarla...
domingo, 12 de febrero de 2012
No fue uno de ellos, ni lo quiso ser.
A LO LEJOS
A lo lejos resonaban las cadencias de un piano
que gemía las nostalgias de una mágica canción,
y extasiado en la amargura de aquel éxtasis lejano,
derramaba triste llanto mi doliente corazón.
Yo soñaba en la ternura suave y lenta de la mano
que arrancaba del piano tan amarga vibración,
y mis besos se perdían en la bruma del arcano
que absorbía con su sombra la dulcísima aflicción.
¡Ay, quién sabe si aquel alma era hermana de la mía
y soñando con mi alma mitigaba su pesar!
La agonía de sus quejas era igual a mi agonía,
su sollozo melancólico me obligaba a sollozar...
¡Oh, las almas que se adoran una tarde en la armonía
y consuelan sus martirios sin poderse nunca amar!
A lo lejos resonaban las cadencias de un piano
que gemía las nostalgias de una mágica canción,
y extasiado en la amargura de aquel éxtasis lejano,
derramaba triste llanto mi doliente corazón.
Yo soñaba en la ternura suave y lenta de la mano
que arrancaba del piano tan amarga vibración,
y mis besos se perdían en la bruma del arcano
que absorbía con su sombra la dulcísima aflicción.
¡Ay, quién sabe si aquel alma era hermana de la mía
y soñando con mi alma mitigaba su pesar!
La agonía de sus quejas era igual a mi agonía,
su sollozo melancólico me obligaba a sollozar...
¡Oh, las almas que se adoran una tarde en la armonía
y consuelan sus martirios sin poderse nunca amar!
J.R.Jiménez
miércoles, 8 de febrero de 2012
una risa sardónica
Me remitiré a mi misma, pues en épocas de recesión todo está permitido. Un retroceso de 4 años para ser más exactos. Y al final el tiempo pasa pero parece que no tanto; sentimientos y percepciones se funden en estados sin gravedad ni órbita y van y vienen mientras perduran en ciclos infinitos.
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Mientes, mienten y ladran cuando ven que todo se desmorona y no pueden hacer nada por que todo esta dispuesto de esa manera y no es un error, es un hecho, ya no son conjeturas. No quieres no quieren hacer nada porque es mas fácil contemplar, es mas fácil ladrar, gritar y aullar. Si tienes que acabar con algo, si algo acaba contigo, será por encima de tu cadáver, y tú, pasarás por encima de mil más mientras ladras, gritas y lloras de rabia. No es pena, ni daño, ni gloria; todo es miedo y el miedo hace que las entrañas se te encojan hasta que ese puto alarido sale de tus cuerdas vocales y arrasas con todo lo que tenías que arrasar. Arrasas con todo lo que un día te ayudó a ser feliz, arrasas con basura, con flores, con sentimientos, con seres, arrasas, aúllas y ladras. La mano que te ha sido tendida se esconderá y posiblemente tarde en reaparecer, si te caes, levántate solo, sola, ladrando entre aullidos, entre ellos, nadie y todos pero sin ti. No se trata de cubrirlo, se trata de borrarlo, se trata de eliminar ese punto del mapa, ese triángulo de las bermudas que tantos barcos se traga, que quieres acabar entre barcos y aullando y no todo se puede tener porque los perros en el agua apenas ladran y los lobos de mar tienen unos colmillos tan grandes que sus bocas no logran pronunciar ladridos; solo gemir, pero de dolor, de tristeza e impotencia; odio. Los gatos ya lo tienen eso, que no ladran, no atacan. Se van, huyen, pero si los acorralas sacan sus uñas afiladas y atacan para defenderse, maúllan, bufan la cola y curvan su espina. Pero si pueden, se van. roaor
martes, 7 de febrero de 2012
bajo el sofá
Pobre Gregor Samsa, me acuerdo mucho de él estos días. Reparo en su frustración y su confusión, y es entonces cuando lo veo. Veo la pirámide en la que todos estamos metidos. Hay que dar la vuelta a la tortilla o, lo que es lo mismo, volcar la pirámide.
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