jueves, 30 de diciembre de 2010

cuando lo circunstancial actúe como tal...




Vamos a luchar contra las injusticias, vamos a definir lo indefinido, valorar lo devaluado, medir lo desmedido y entender lo incomprensible. Vamos a ver con los ojos cerrados, oír pero no escuchar, y tocar sin palpar. Besar sin sentir, abrazar sin rozar, reír sin llorar y llorar sin parar. Vamos a seguir haciendo lo mismo que ayer, mañana intentaremos hacer lo que tendríamos que haber hecho hoy, y pasado nos daremos cuenta de que ya, entonces, y luego, es siempre el mismo momento. Seguiré esperando lo inesperado, confiando con desconfianza, y caminando con pies de plomo. Comeré dulces para alegrar la amargura de tener que vetarlos, y me amargará pensar que la dulzura es acerba. Como yo.

Como yo, que esta pasada noche ya no he soñado, bueno, que no recuerdo ningún sueño. Nadie me ha hecho llorar en sueños, no he visto como mataban a nadie, ni he vivido ningún tipo de visión apocalíptica. Creía que me estaba volviendo loca, pero esa locura me atraía; por un momento sentí que tal vez habita un genio en mí y despertaba por las noches, proveyéndome de relatos oníricos (además de verdad) que tendrían como fruto la obra que iniciaría mi carrera de literata. Nada más lejos de la verdad. Tan común como un jilguero, aunque yo sin poder alzar el vuelo.


viernes, 24 de diciembre de 2010

ad nauseam


Las luces de navidad pueden dar pánico realmente, a mi a veces, algunas navidades, me transmitían un pavor horrible. Bueno, tal vez tenga que ver con el tipo de luces; si ahora ponen bombillas de bajo consumo tal vez me consumen menos y me agota menos pasear bajo las calles iluminadas de felicidad monetaria artificial, este año especialmente mi aportación a la economía navideña va a ser nula, pero, no me molestan las luces. Ah si, la acumulación de gente en todas partes...enfin, la gente no puede ser de bajo consumo, no hace falta decirlo, así que cruzarme con un grupo de gente me consume de manera desorbitada. Tengo ganas de pasear, me quiero comprar una bola de estas que dentro tienen unas figuritas y que, al agitarlas, nieva dentro. Yo tampoco me lo explico, no me lo explico, yo tampoco me lo explico...



lunes, 13 de diciembre de 2010

todas las sílabas


Yo no lo conocía en persona, y tampoco lo había escuchado mucho, pero me apunté. Llegamos a la casa tras subir las diversas cuestas y escaleras de las callejuelas del Carmel. Habían ya algunos allí; sentados, entre copas y guitarras. - Bienvenidos, sentaros, un vinito? - Cuatro cintas con corazoncillos acojinados y bolas de navidad iban de cada esquina del techo del salón hasta la lampara, que estaba en el centro del mismo. Acogedor supongo que debe ser la palabra. La luz cálida y más cálido el ambiente entre comentarios, risas y cachondeos de ese acento canario tan lejano y próximo a la vez. Poco a poco la gente iba llegando, en el salón ya no se cabía; todos fuera, en la terrazita de atrás, donde la luz seguía siendo igual de cálida, aunque también ácida, supongo, por el limonero que la presidía. Con la guitarra, se sentó en la silla, todos nos callamos y empezó a tocar. Sonrisas, aplausos, mas cachondeo, y mucho amor, como una pequeña familia. Y el vello de punta a ratos, como vendavales que proferían de su garganta. Algunas bofetadas, por lo que decía, pero al acabar, un abrazo a cada uno, y uno más grande entre todos. Y allí, todos nos sentimos afortunados por haber vivido aquel momento tan atípica y tópicamente mágico. Hay muchos pequeños tesoros por conocer, que gracias a las bicicletas y demás gente con mismas pedaleras puedo advertir, y todo esto me va formando un poco más como ser, me siento más extraordinaria y me alegra poder decir que todavía queda esperanza.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

california dreaming

No sé si me doy cuenta porque lo escucho o porque lo siento, no sé cuál de los sentidos se percata de que se ha abierto la ventana y el aire corre de un lado a otro de la casa. El caso es que lo noto, y notificarlo quiere decir ser consciente de ello y por lo tanto, tomar la decisión: la ventana se deja abierta, o se cierra? La casa tiene que ventilarse, abierta. Las hojas van a salir volando, cerrada. El aire viene bastante frío, cerrada. Me gusta pasar frió, abierta. Pero si luego los papeles salen volando, o resulta que me agarro una pulmonía de mil demonios, ahí ya no me podré quejar, y por mucho que cierra la ventana el catarro ya estará aposentado en mi cuna y para sacarlo de ahí necesitaré más que un simple gesto de mano (el de cerrar la ventana, se entiende). Pero qué? Que las notas corren de un lado a otro de la casa, e incluso huyen, puedo escuchar cualquier cosa porque a la que un recuerdo empieza a brotar de un sonido, el aire se lo lleva. Eso está bien. Y ahora resumo mis preocupaciones en mis tareas, que siempre que dejo la ventana abierta entran moscas y me distraigo, me distraigo con un simple sacapuntas, como no me voy a distraer si entra una mosca (o incluso más de una!) a mi habitación? Siempre se trata de lo mismo, de escoger, de escoger para ti hacia dentro, o para ti hacia fuera, y son dos cosas que no son excluyentes, no entiendo esa polarización, pero bien, hay que escoger y a mi lo de dentro me resulta más interesante o, al menos, más reconfortante. Ya veremos que tal lo de fuera; de momento el cielo está despejado, y tengo unas ganas terribles de salir a pasear. 










on such a winter's day...