miércoles, 8 de diciembre de 2010

california dreaming

No sé si me doy cuenta porque lo escucho o porque lo siento, no sé cuál de los sentidos se percata de que se ha abierto la ventana y el aire corre de un lado a otro de la casa. El caso es que lo noto, y notificarlo quiere decir ser consciente de ello y por lo tanto, tomar la decisión: la ventana se deja abierta, o se cierra? La casa tiene que ventilarse, abierta. Las hojas van a salir volando, cerrada. El aire viene bastante frío, cerrada. Me gusta pasar frió, abierta. Pero si luego los papeles salen volando, o resulta que me agarro una pulmonía de mil demonios, ahí ya no me podré quejar, y por mucho que cierra la ventana el catarro ya estará aposentado en mi cuna y para sacarlo de ahí necesitaré más que un simple gesto de mano (el de cerrar la ventana, se entiende). Pero qué? Que las notas corren de un lado a otro de la casa, e incluso huyen, puedo escuchar cualquier cosa porque a la que un recuerdo empieza a brotar de un sonido, el aire se lo lleva. Eso está bien. Y ahora resumo mis preocupaciones en mis tareas, que siempre que dejo la ventana abierta entran moscas y me distraigo, me distraigo con un simple sacapuntas, como no me voy a distraer si entra una mosca (o incluso más de una!) a mi habitación? Siempre se trata de lo mismo, de escoger, de escoger para ti hacia dentro, o para ti hacia fuera, y son dos cosas que no son excluyentes, no entiendo esa polarización, pero bien, hay que escoger y a mi lo de dentro me resulta más interesante o, al menos, más reconfortante. Ya veremos que tal lo de fuera; de momento el cielo está despejado, y tengo unas ganas terribles de salir a pasear. 










on such a winter's day...

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