El pingüino, que tenía hambre, se comió la rana que encontró por el camino.
Y ahí se acaba la fábula.
p.d:
A dice: todo lo que no sabe a nada dicen que sabe a pollo. Pero hay que ser gilipollas, si sabe a pollo, pues come pollo cojones!
Y ahí se acaba la p.d.
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