Verás: entre querer y necesitar la línia es, a veces, muy sutil. Querer algo demasiado puedo implicar que ese algo se convierta en una necesidad, se podría decir que incluso podría ser una necesidad vital. Y por que motivo debería ser vital? Bien, pues aquí es cuando la neurología entra en juego. Los niños pequeños cuando quieren algo y no lo consiguen (véase, un paquete de cromos, un donut, o cualquier cosa avistada en un escaparate) inician la pataleta y el llanto ensordecedor a modo de táctica o estrategia, casi militar diría yo por su repercusión en el bando atacado. En ese caso, no es una necesidad vital porque esa pataleta es, como ya he dicho, una mera estrategia. Ya de creciditos se supone que ese tipo de estrategias (la pataleta) no se pone en uso porque tenemos cierta dignidad que mantener. En cambio, tenemos la increíble habilidad, de experimentar brotes neuróticos. Donde voy a parar? Ni idea. Tengo ahora un brote neurótico? Por suerte no. Quería crear una metáfora sobre la imbricación entre querer y necesitar y, bueno, se me ha escapado un poco de las manos. Así que antes de que me de una pataleta porque quiero actualizar esto pero no se me ocurre nada creativo como para aportarlo, subiré esto, y a modo de postal navideña os desearé un feliz día y seguiré con cosas que tienen algo más de sentido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario