viernes, 28 de enero de 2011

sobre lo inexorable



¿Qué hacías?; me preguntaba.
¿Qué haces?; me preguntaste
¿Que haré?; me pregunto
Todas las respuestas, una sola; nada. 
Nada?
Rien. 
Nada en relación con el todo que tendría que estar hecho, con lo que tendría que estar haciendo, y con lo que me gustaría poder hacer. Nada porque el resultado no se verá en ningún lugar, no hay solución efectiva ni producto como mercancía. Todo lo que es algo, es algo que se puede vender. Todo lo que se vende, se compra, y si es algo, pero no se compra, es nada. No todo es algo. Nada es Todo, sin que haya propiedad conmutativa. Por ahora no tengo moneda de valor, así que arriesgarse a por el Algo, es como olvidarse de que la nada, a veces, puede ser amable, sencilla y práctica. 
Por suerte, tengo buena memoria. 


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